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Misoginia
2020

“Las mujeres, aunque extremadamente visibles como seres sexuales, permaneces invisibles como seres sociales” Monique Wittig.

En la actualidad el feminismo y la deconstrucción del patriarcado es un tema que esta irrumpiendo en el pensamiento hegemónico existente. El SER mujer es un constructo social a partir de definiciones que devienen de la época en la que vivimos. El cuerpo de la mujer y su espacio privado esta concatenado a las leyes que emanan del territorio propio, la moral establecida y las ciencias emergentes.

La performance Misoginia de Gabriela Carmona, desborda simbólicamente como el cuerpo de la mujer es un aparato social que transita a través de manchas de color rojo. El color rojo posee una carga figurativa indiscutible; es color de fuego, vida, de menstruar, de parir, del eros, manifestando la materialización del camino de una mujer que se observa y se autoreconoce.

La Misoginia, es la aversión al genero femenino que se puede ejercer a través de la denigración, discriminación y violencia. Desde la filosofía occidental Aristotélica sesostenía, que la mujer existe como una deformidad de la naturaleza o como hombres imperfectos, subyugándola en una inferioridad absoluta y adscrita a una esfera donde las emociones y las labores femeninas eran la maternidad y ser buena esposa.

Recién en el siglo XIX, ocurre la primera ola del feminismo en la que surge un discurso critico, que utiliza las categorías de la filosofía contemporánea de aquel momento. En la segunda ola del feminismo (1960), Simone de Beauvoir, en su obra El segundo sexo (1949), declaraba que la mujer no nace, sino que se hace. A partir de ello, el feminismo inicia una ruta teórica que intenta analizar como se construye la diferencia femenina y como esta construcción se superpone a la frontera puramente biológica entre los sexos.

Continuando con esta línea teórica, Kate Millet en su ensayo Política sexual (1969), examina la dinámica de los sexos como una relación de poder fundamentado a través del concepto Weberiano de Herrschaft (autoridad, dominación). Millet desde esta aportación teórica, asume que la vida social está simbólicamente dividida en dos géneros y que, entendiendo que estos se construyen, es sustancial cuestionar la estratificación política y económica, la división sexual del trabajo, el reparto de roles y, en definitiva, las categorías con las que se había cimentado el pensamiento social, político y económico existente.

En los diferentes estadios de la performance de la artista, el cuerpo femenino y lo orgánico es protagonista, en tanto que, la intimidad de éste siempre ha estado sujeta a la discusión pública. El poder sobre este cuerpo se ha ejercido de forma normativa y restrictiva, condicionándolo, amoldándolo, educándolo y dictándole como debe comportarse, que debe mostrar y que debe ocultar. Vigila con recelo que se cumpla este mandato hasta el punto en que los cuerpos de las mujeres se condicionan obedientes bajo la vigilancia del panóptico social que rige y controla sus cuerpos, su sangre. (Foucault)

 Los fluidos corporales y las excreciones del cuerpo son objeto de vigilancia cultural, constituyen bordes, materias liminales entre el cuerpo individual y el social. Son regulados mediante dos afectos privilegiados: la vergüenza y la repulsión (Tarzibachi).

La feminidad, significa alteridad e inferioridad, y su revelación es acogida como un escándalo (Simone de Beauvoir). Las señales como la menarquia, cambios corporales, y la posibilidad de ser madre son fenómenos que exceden el plan biológico y natural, incluyendo factores sociales y culturales que tienen directa relación, con la posición de subordinación que ocupa la mujer en relaciones sociales.

Por otro lado, las mujeres han padecido desde otra arista, tanto simbólica como real, la misoginia. Gabriela nos muestra a través de su performance, el rojo; tinta del cuerpo femenino, el rojo violento. Violencia que es ejercida a través de prácticas sexistas que tienen como resultado posible un real daño físico, sexual o psíquico, en las que también se incluyen las amenazas, la coerción o la privatización arbitraria de la libertad, ya sea que ocurre en la vida pública o privada (ONU 2005).

Esta situación de subordinación que las mujeres han sobrellevado durante prácticamente toda su existencia guarda relación con nuestro sistema patriarcal en el que hemos habitado, ya que los sujetos somos un reflejo de las actitudes de los otros. Somos una estructura social que surge de la experiencia social (Mead, 1913), y que es objeto para sí misma, porque es un reflejo de estas experiencias.

En definitiva, sumerjámonos en el espiral analítico de la performance Misoginia, que nos invita a colmarnos de resignificaciones, para generar discursos que como sujetos nos haga reflexionar y develar tantos tabúes enraizados en nuestra sociedad.

Mayo 2020.

Romina Gálvez Z.
Socióloga