Obra presentada para optar al grado
Académico del Magíster en Artes, mención Artes Visuales
Facultad de Artes | Universidad de Chile.
Sala Juan Egenau, enero 2025
La literatura de tradición oral, constituye una manifestación cultural relevante para la conformación de diversas relaciones en el espacio de lo social. Transmite una serie de creencias, ideas y preocupaciones que pasan a formar parte de nuestras experiencias, estableciendo con ello, modelos de comportamiento que organizan el propio actuar. Es decir, de naturaleza didáctica, la tradición oral deposita en las voces de su habla aquella carga expresiva y emotiva que fija “qué actitudes conviene adoptar o se indica la base de una conducta o se extraen las consecuencias de determinadas acciones” (Morote, 1999, p.112).
A través de la transferencia oral de mitos, cuentos o leyendas, se adquieren normas prácticas y cotidianas para vivir, pensar y actuar.
Cuentos de la culebra, propone un relato autobiográfico en el cual, dialogan imaginarios de infancia –recuerdos de un legado ancestral de antiguas mujeres- con las experiencias de otras, situadas en un hoy, marcado por dolores, culpas y violencias.
Un proyecto instalativo que emerge desde aquellos recuerdos íntimos, los cuales se van hilando en la indagación con lo privado y su relación con lo colectivo, metaforizando la experiencia personal en un “un yo social-para Judith Butler, un yo performativo- en quien el lenguaje no es un modo de expresión, o de representación, sino que es un procedimiento, una forma de autoengendramiento, en un diálogo inevitable con un tiempo histórico, con una contemporaneidad” (2018, p. 25), como señala la investigadora Lorena Amaro al referirse a esta noción de autobiografía.
Así, la memoria de su infancia se cruza con relatos orales presentes en culturas tradicionales, donde aparecen mujeres mayores al cuidado de niñas, especialmente cercanas a su primera menstruación, pues ante la presencia de culebras que huelen su sangre, existe el temor de ser violadas; así, “entre las tribus de México, Brasil, Norteamérica y Bolivia, este animal ha jugado un papel central como causante de la menstruación, como violador de las adolescentes solitarias” (Alarcón-Nivia, 2005,p 36).
Imágenes que han naturalizado el miedo como dispositivo de control y disciplinamiento de los cuerpos femeninos, y que son abordadas por Gabriela Carmona Slier desde voces, saberes y experiencias que resisten estos dictámenes de la hegemonía de lo masculino.
M. Elena Retamal Ruiz
Profesora y activista